miércoles, 29 de febrero de 2012
El colegio de l'Eliana retira la canción con la que adoctrinaba a los niños contra los recortes
Educación Cívica y Constitucional por Juan Manuel de Prada
Para que los profesores entiendan cómo deben enseñar dicha asignatura, tales manuales recomiendan la "metodología socioafectiva", que actúa "no sólo a nivel cognitivo, sino también a nivel emocional y empático". Sinceramente, creo que calificar de adoctrinadora una educación que, actuando a "nivel emocional y empático", nos enseña los valores que conviene aprender (y, por ende, los valores que conviene repudiar) y los espacios y las condiciones en los que tales valores florecen, no es en absoluto exagerado.
Ante todo, habría que empezar diciendo que la misión de la enseñanza no consiste en enseñar "valores", sino la naturaleza cierta de las cosas. Hoy se ha puesto de moda la expresión "educar en valores", incluso entre quienes aborrecen que sus hijos sean adoctrinados; y se habla incansablemente de valores sociales, valores políticos, valores espirituales, etcétera. Pero lo cierto es que los llamados "valores" son percepciones subjetivas sobre la realidad de las cosas, acuñaciones culturales que en tal o cual época se reputan beneficiosas; y que, como todas las acuñaciones culturales, son necesariamente cambiantes, pues lo que una época reputa beneficioso la época siguiente lo reputa dañino, o viceversa.
Educación para la Ciudadanía enseña valores –los valores que a la ideología gubernativa le conviene enseñar, para moldear una sociedad que comulgue amablemente con ellos–; y lo hace, inevitablemente, actuando a nivel emocional y empático, pues a fin de cuentas trata de transmitir percepciones subjetivas (por mucho que se disfracen de realidades objetivas). ¿Qué enseñará esta Educación Cívica y Constitucional que el ministro Wert anuncia? ¿Se limitará, como nos avanzan, a explicar las normas que rigen la convivencia humana y el funcionamiento de las instituciones políticas? ¿O deslizará valoraciones interesadas sobre tales normas e instituciones?
Imaginemos una clase de Educación Cívica y Constitucional en la que el profesor explique (pongamos por caso) el artículo 15 de nuestra Constitución: "Todos tienen derecho a la vida". Cualquier alumno podrá levantar la mano y preguntar al profesor: "¿Qué significa ese todos?". A lo que el profesor podrá replicar: "Todas las personas, todos los seres humanos". El mismo alumno inquirirá entonces: "Y un feto, ¿es persona? ¿Pertenece al género humano?". ¿Qué responderá el profesor? ¿Podrá prescindir en su respuesta de "connotaciones morales", situándose por encima de "cualquier ideología y adoctrinamiento"? Mucho nos tememos que no.
domingo, 26 de febrero de 2012
Los alumnos de segundo de Bachillerato podrán optar a la Matrícula de Honor
Fuente.- Europa Press | ELMUNDO.es sábado 25/02/2012 12:28 horas
- Los estudiantes con una nota media de nueve podrán acceder a esta distinción
- La decisión dependerá de los equipos docentes
- Con esta medida se pretende 'reconocer el esfuerzo'
- Se concederá a un máximo de uno por cada veinte alumnos
El Gobierno ha incorporado la distinción de Matrícula de Honor en segundo de Bachillerato para aquellos alumnos con una nota media igual o superior a nueve, si bien la concesión de este reconocimiento dependerá de los equipos docentes.
Esta medida, publicada en el BOE y que entrará en vigor a partir de mañana, pretende "reconocer el esfuerzo" de aquellos alumnos que alcanzan unas calificaciones sobresalientes, vinculando el reconocimiento a una "valoración global" más que a cada una de las materias.
Esta distinción se concederá a un número no superior a uno por cada veinte alumnos o a una fracción resultante superior a 15 del conjunto del alumnado matriculado en el centro educativo en segundo curso de Bachillerato.
Los equipos docentes de segundo curso serán los encargados de decidir los alumnos a los que se concede esta Matrícula de Honor, si bien estarán sujetos a criterios previamente acordados y establecidos en el proyecto educativo de centro.
La obtención de este reconocimiento se consignará en los documentos de evaluación del alumno mediante una diligencia específica y podrá dar lugar a las compensaciones que determinen las diferentes administraciones educativas.
Lo publicado hoy en el BOE modifica el artículo 3 de la Orden ESD/3725/2008, de 12 de diciembre, que establecía que "Los resultados de la evaluación en el Bachillerato se expresen "mediante calificaciones numéricas de cero a diez sin decimales".
Adoctrinamiento. Padres de l'Eliana lamentan que los niños canten la canción contra los recortes
sábado, 25 de febrero de 2012
35 personas identificadas en las protestas de Valencia son de grupos radicales
martes, 21 de febrero de 2012
El PP defiende en el Congreso su propuesta de ampliar el Bachillerato de 2 a 3 años

viernes, 17 de febrero de 2012
Concapa defiende una formación cívica "optativa y voluntaria" como Religión
Sobre el anuncio del Gobierno de que la materia Educación Cívica y Constitucional sustituirá a la actual Educación para la Ciudadanía, Concapa defiende que no se enseñe en todas las etapas escolares, pues considera que es "prescindible, al menos, en Primaria". De lo contrario, como sucede con Educación para la Ciudadanía, asegura, "quitará horas" a materias troncales (Matemáticas, Lengua) que, en otros países, tienen mayor carga lectiva.
Rafael Carbonell, nuevo secretario autonómico de Educación
EpC quita tiempo a otras materias
jueves, 16 de febrero de 2012
José Oltra: “Hace falta un cambio radical para mejorar la educación en Valencia”
martes, 14 de febrero de 2012
La nueva asignatura que sustituye EpC empezará a impartirse el próximo curso 2012-2013
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Wert apuesta por una 'cartera de servicios educativos básicos' común para todas las comunidades autónomas.
El ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert, ha afirmado que "es posible" que los temarios de la nueva asignatura Educación Cívica y Constitucional, que sustituirá a Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos (EpC), entren en vigor el próximo curso 2012-2013, antes incluso que el cambio de nombre de la materia.
FUENTE: LA GACETA
14 FEB 2012
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"El mecanismo para cambiar el nombre de la asignatura requiere la modificación de una ley orgánica (LOE) y, en cambio, los contenidos se pueden resolver por decreto", ha explicado el ministro durante el desayuno informativo organizado este martes por el Foro Nueva Sociedad en Madrid.
En otro orden de cosas, el ministro ha señalado que hay "profundas deficiencias en el rendimiento de los alumnos" y ha recordado que España ocupa el puesto número 26 de la OCDE. "Estamos en una situación que con benevolencia podríamos denominar de estancamiento, pero que con realismo tenemos que denominar de retroceso", ha apostillado.
A su juicio, bajo el principio de una "mal denominada equidad", se ha "rebajado" el nivel de exigencia de las aulas y el nivel de rendimiento de los alumnos. Así, ha recordado que su ministerio tiene una serie de competencias básicas --acreditación, homologación, entre otras--, pero que las competencias de gestión corresponden a las comunidades autónomas.
En este sentido, ha destacado que las diferencias en inversión y resultados entre las autonomías son "muy grandes", pues en gasto por alumno estas diferencias son "de dos a uno", algo que, a su entender, "merece una revisión importante". Así, ha señalado la necesidad de establecer una cartera de servicios educativos básicos, común a todas las comunidades autónomas.
lunes, 13 de febrero de 2012
La objeción a EpC no termina con la objeción de conciencia
La polémica comenzó mucho antes, justo cuando la Unión Europea emitió una recomendación sobre la “educación para la ciudadanía democrática”. En ella, según explica a ALBA Sánchez Tarazaga, se animaba a los Estados miembros a hacer “de la educación para la ciudadanía democrática un objetivo prioritario de las políticas y reformas educativas”. No había órdenes vinculantes. No había obligación –“tal como se ha dicho muchas veces”–, solo recomendación y dirigida, sobre todo, a los países recién incorporados a la UE. “Los de Europa del Este, que venían del yugo comunista”.
Animado por el texto europeo, el Ministerio de Educación implantó por real decreto la asignatura Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos, con un temario y una aplicación práctica –manuales y unidades de conocimiento– que desataron pronto la furia de miles de padres.
Identidad de género
Durante dos horas a la semana en Primaria, Secundaria y Bachillerato, se sumergía a los niños en cuestiones como la identidad de género, se les ilustraba sobre los diferentes tipos de sexualidad y se les animaba a cuestionar a sus mayores como símbolo de autodeterminación y liberación.
Convencidos de que la asignatura invadía aspectos de la formación que merecen ser tratados en familia y que atentaba contra el derecho de los padres a elegir la educación de sus hijos, los padres se pusieron en pie de guerra: había nacido el movimiento objetor.
Ellos, los adultos, lidiaban con la Administración, pero eran los pequeños, sus hijos, los que tenían que enfrentarse, en ocasiones, a las presiones del claustro o soportar humillaciones de sus compañeros.
Fue el caso de Mariana García de Alvear. Hace ya tres años recordaba con ALBA el infierno por el que pasó su hija cuando objetó a la asignatura. La niña pasaba las horas de EpC de pie en el pasillo. Castigada, sin biblioteca ni aulas alternativas. Mientras, su madre recibía llamadas constantes del centro escolar y, siempre, la misma amenaza: “Acusaremos a su hija de absentismo”.
Muchos otros padres se enfrentaron al mismo problema: el colegio no ofrecía alternativa para los niños objetores, que quedaban desamparados durante las horas de clase. ¿Solución? “En un centro de Castellón los padres se turnan para ir al colegio a ocuparse de los niños objetores. Todo menos sacarlos del centro, porque entonces sí incurren en absentismo escolar”, explica a ALBA la presidenta de España Educa en Libertad, María Luisa Pérez Toribio.
Desde Castellón hasta Jaén. Allí, en el pueblo de La Carolina, la familia Colomina acudía a los tribunales para evitar que “cada diez minutos” el director del colegio llamara a los padres para que fueran a por su hijo al centro. Un auto del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía eximió al niño de entrar en clase, pero fue necesaria la intervención de la Consejería de Educación para que el director entendiera que el “chaval estaba exento” y que no se le podía suspender.
Llegaron los encuentros de objetores –los héroes bajitos portaban orgullosos sus carteles con el lema “Ni un paso atrás”– y la organización de lo que hasta entonces había sido una dura lucha en solitario. Los primeros recursos aterrizaban en el Tribunal Supremo y muchos padres emprendieron el camino hasta Estrasburgo para pedir amparo al Tribunal Europeo de Derechos Humanos –que ya acumula 389 demandas por la materia–.
Material radiactivo
A finales de enero de 2009 llegó el mazazo. El Supremo sentenció que no cabía la objeción global ante la asignatura sino, en casos excepcionales, a textos concretos. “Se pasó de clases con dos tercios de objetores a prácticamente ninguno. Muchos padres decidieron entonces que sus hijos entraran en el aula”, reconoce Toribio.
Otros se mantuvieron en sus trece. “En función del colegio”, recuerda Sánchez Tarazaga, “los objetores se quedaban en el pasillo, iban al departamento de orientación o aprovechaban el tiempo en la biblioteca”. Incluso algunos centros ofrecían a los alumnos la posibilidad de hacer un trabajo para aprobar la asignatura o de reflejar en las notas un escueto “no evaluado”. “Dijimos que no. Nosotros queríamos nuestro suspenso porque no tiene sentido objetar a una asignatura por considerarla perniciosa y luego tener un aprobado”. Ese suspenso, coinciden los padres, ha llenado a sus hijos de una experiencia mucho más útil que cualquier sobresaliente. “Hoy damos gracias por lo que empezó siendo un infierno”.
Dan las gracias, pero también piden soluciones. “Hay niños que no han podido promocionar ni terminar Bachillerato por el suspenso de Ciudadanía”, recuerda Pérez Toribio. “Muchos padres no quieren hablar porque lo que están viviendo es muy duro, pero hay situaciones muy difíciles”.
Por eso desde las asociaciones buscan respuestas. Han pedido una reunión con el Ministerio de Educación para abordar el ‘¿y ahora qué?’. ¿Qué pasará con los niños que no han promocionado, cómo se actuará con los niños que han objetado este curso –“no tiene sentido que les estén cargando con un suspenso de una asignatura que va a desaparecer”– y cuándo y con qué contenidos entrará en vigor la nueva materia? Celebran que el Gobierno de Rajoy haya reconocido el carácter adoctrinador de la anterior Ciudadanía, pero se preguntan por qué otra nueva. “Los valores democráticos y cívicos se enseñan de forma transversal en todas las asignaturas. Con los resultados de España en el Informe PISA, más valía emplear esas horas lectivas en otras materias”.
Hay más preguntas, esta vez a los tribunales. Los objetores esperan con impaciencia el pronunciamiento del Tribunal Constitucional, al que se recurrió la decisión del Supremo. “Es importante que se pronuncien sobre los límites del Gobierno en la educación. No podemos estar siempre pendientes de lo que cada Ejecutivo quiera imponer a los alumnos. Queremos jurisprudencia”, señala el abogado de España educa en libertad, Francisco José Ramos.
Sánchez Tarazaga recurre a la metáfora: “Había una carcasa con material radiactivo. Han quitado el material radiactivo –EpC– y han dejado la carcasa vacía [ahora llamada Educación Cívica y Constitucional]. El problema es que cada Gobierno decida ir llenando la carcasa a su gusto”.
Si los políticos caen en esa tentación, deben saber que los alumnos objetores no son los únicos que han aprendido algo: “Hemos tomado conciencia no solo de nuestros derechos como padres, sino de nuestro deber de acompañar y asistir a nuestros hijos. Seguimos en alerta”. Y dan las gracias por ello al “Gobierno marxista de Rodríguez Zapatero”.
Lo que sí enseñaba Ciudadanía
Durante una entrevista concedida a la cadena Ser, el ministro de Educación, José Ignacio Wert, puso como ejemplo del contenido adoctrinador de Educación para la Ciudadanía un texto editado por Akal. “Nunca ha sido un libro de texto y nunca se ha comercializado como tal”, protestó después el subdirector de Edición de Akal, Jesús Espino. Quizá ese texto no pueda denominarse manual –aunque sí figura en la colección Biblioteca de Aula y, como tal, puede estar en cualquier colegio–, pero, si de ejemplos de adoctrinamiento se trata, hay unos cuantos en otros tantos libros de texto de Ciudadanía, la mayoría dirigidos a niños de 12 años:
“Mientras una gorriona únicamente intentará satisfacer sus impulsos sexuales con un gorrión, en el caso de los seres humanos puede suceder que una mujer prefiera satisfacer los suyos con un hombre, con otra mujer (o un hombre con otro hombre), consigo misma o, incluso, renuncie a satisfacerlos (algunas personas hacen voto de castidad)”. Manual de McGraw Hill.
“Nos enamoramos de personas, independientemente del sexo que puedan tener”. Manual de Octaedro.
“La mayor parte de las personas tampoco posee una única tendencia sexual concreta y definida, mantenida de modo uniforme y constante a lo largo de la vida, sino que, el que más y el que menos, junto con una inclinación predominante, posee otras de mayor o menor intensidad”. Manual de McGraw Hill.
“Una cosa es el sexo biológico con el que nacemos y otra la identidad sexual, que construimos a lo largo de nuestra vida”. Manual de Pearson-Alhambra.
“Algunos historiadores buscan el origen de la represión homosexual en la visión heterosexual, procreadora y estricta que ha imperado entre nosotros, herederos de la moral judeocristiana”. Manual de Octaedro.
“Respeta las normas horarias impuestas por sus padres. No le gusta marcharse a casa cuando empieza realmente la fiesta, pero sabe que de no hacerlo las cosas se complicarán. Espera resignada la mayoría de edad. Piensa que las chicas salen menos que los chicos”. Definición de “una alumna resignada” del manual de Santillana. Frente a ella, el “joven marchoso” suele “salir de fiesta. Cualquier excusa es buena para salir por la noche y, si no lo hace ahora, ¿cuándo lo va a hacer? Nadie debe imponerle un horario, ¡la noche es joven!”.
Nuevos modelos de familia: “¿A quién quieres más, a tu papá o a tu mamá?”, pregunta el adulto. “A mi papá y a mis dos mamás”, responde la niña, hija de un “matrimonio homoparental”, tal como enseña el manual de Praxis.
C. Valenciana. Educación dice que los nuevos criterios para dar ayudas no excluirán a nadie
¿Qué educacion cívico constitucional necesitamos?
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| El artículo 16.1 de la Constitución Española reconoce la libertad ideológica, y religiosa de todos los españoles. Y según el TS la libertad de enseñanza recogida en el art. 27.1 obliga al sistema educativo público a respetar la neutralidad ideológica y moral. Antes de que la última reforma educativa del gobierno socialista (la LOE) desarrollara su proyecto ideológico, la neutralidad del sistema educativo había sido respetada incluso en la asignatura de Ética que se daba en la LOGSE. A pesar de pretender colaborar para que los alumnos profundicen en su concepción moral, desde las primeras líneas del currículo quedaba explícitamente clara la neutralidad ideológica y moral: "…tratando de desarrollar en los alumnos la capacidad crítica y argumentativa de un modo eminente y evitando cualquier forma de adoctrinamiento moral, político y religioso" (REAL DECRETO 3473/2000, BOE del 16 de enero de 2001, p. 1852). Es decir, pretendía enseñar Ética y no una ética; pretendía hacer reflexionar sobre las teorías éticas y no construir la conciencia moral de los alumnos desde los supuestos de una teoría ética concreta. Exactamente lo contrario de lo que pretendía Educación para la Ciudadanía (EpC). EpC se había implantado en España excusándose en la recomendación (2002)12 del Comité de Ministros del Consejo de Europa. Sin embargo todos y cada uno de los objetivos propuestos en esta recomendación ya se estaban desarrollando en España ¡desde hacía un año en la LOGSE!, (cfr. BOE supra). Era evidente que la intención iba más allá de la recomendación europea y así lo reconocían sin tapujos los redactares del borrador de EpC: "La entrega a una determinada confesión de la formación de los alumnos en valores éticos y cívicos específicos ha sido practicada y deseada por la derecha conservadora siempre que ha podido" (borrador de EpC de la Fundación CIVES, p. 4). "El Estado debe adoptar una actitud activa y positiva, incompatible con la entrega exclusivista a una confesión o a un partido determinado de la formación en tales valores a todos los alumnos, o a una parte de los mismos" (ibíd.). Se trataba pues de contrarrestar los efectos de un determinado modelo moral con otro modelo moral. Leemos en el Decreto de EpC de secundaria: "centrándose la Educación ético-cívica en la reflexión ética que comienza en las relaciones afectivas con el entorno más próximo para contribuir, a través de los dilemas morales, a la construcción de una conciencia moral cívica" (BOE de 5 de enero de 2007, p. 716). Sobradamente conocida es la admirable reacción social que consiguió movilizar a miles de padres que se enfrentaron con coraje a la imposición ideológica. Es de reconocer, una vez más, la labor admirable de un buen número de asociaciones civiles que desde distintos criterios o métodos presentaron una batalla que sirvió de apoyo al esfuerzo de tantos y tantos padres que sufrieron lo indecible para oponerse a este proyecto ideológico. Por todo ello es de celebrar con prudente alegría la noticia que hace pocos días nos daba el actual ministro de Educación de que EpC sería sustituida por otra materia que, según ha dicho, estará "libre de cuestiones controvertidas y de adoctrinamiento ideológico". Pues bien, ¿qué condiciones debería entonces tener esta nueva materia? De entrada ya suena mal incluso decir que EpC será sustituida por una Educación Cívico Constitucional, no porque no se pueda dar una materia noble (aunque bastante aburrida) con ese nombre, sino porque parece que en España no hemos superado los idealismos del s. XIX y no sabemos hablar de formación ética sin adoctrinar para la derecha o para la izquierda. Pero concediendo que podamos dar una materia similar deberían respetarse al menos los siguientes elementos: -Llevar a cabo esta reforma sin demoras. -Declarar explícitamente la neutralidad ideológica tal y como se hizo en la Ética de la LOGSE. Y eliminar cualquier criterio que conlleve directa o indirectamente a la construcción de la conciencia moral del alumno tal y como pretendía EpC y he señalado más arriba. - Dejar en 4º ESO una materia similar a la que hubo en LOGSE con una orientación eminentemente crítico-racional (es decir, filosófica) y no doctrinal ni actitudinal. - Devolver a la Filosofía y Ciudadanía de 1º de bachillerato su programa estrictamente filosófico: es decir quitarle el lastre de "ciudadanía" que es lo que, de hecho, hacemos la inmensa mayoría de docentes (aunque a mí me gusta, además, decirlo públicamente y dárselo por escrito a mis alumnos). - Eliminar por completo EpC en primaria y en el primer ciclo de secundaria para dejarlo como materia transversal. No solo se trata de evitar a los menores un bodrio insípido, sino que es necesario poder mejorar la presencia de materias básicas como la lengua o las matemáticas. Si en Europa se da una materia semejante a EpC, solo en España se ha dado en cuatro niveles diferentes (!). - Y por último y no menos importante, atender las necesidades de los alumnos objetores que se encuentran en situación académica comprometida. Si algo hemos aprendido en los últimos años es que los padres no pueden ya descansar fiándose ciegamente del sistema educativo. Por eso, padres y asociaciones educativas debemos seguir vigilantes para verificar que esta prometida reforma respete realmente la prioridad de los padres sobre el Estado en la educación moral de sus hijos dentro de los límites de la Constitución Española. |
viernes, 10 de febrero de 2012
Triunfo de la libertad educativa
Por Pedro A. Mejías.
El ministro de Educación ha anunciado la derogación de la asignatura ideologizante de Educación para la Ciudadanía y su sustitución por otra que enseñe solo Constitución y valores democráticos.
Muchos lo estábamos ansiando. Otros habían perdido ya toda esperanza… Había sido una lucha dura, exponiendo a nuestros propios hijos. Habíamos objetado, informado, nos habíamos coordinado. Habíamos recurrido a la justicia… Y todo guiado por un motivo: el deber sagrado de educar según las propias convicciones a nuestros hijos, no dejando que el Estado usurpara ese deber y ese derecho.
Habíamos luchado por nuestra fe, nuestras convicciones y nuestra libertad. Sin todo eso, es seguro que Educación para la Ciudadanía habría sido admitida sin problema por una sociedad acostumbrada a recibir acríticamente lo que el Papá-Estado les suministre.
La mayoría compartíamos una misma fe. Otros no, pero creían en valores básicos como la familia y la libertad de educación. Para muchos de nosotros, ésta ha sido una victoria de Jesucristo, no nuestra. Él nos iba impulsando, asociando y alentando, abriendo caminos.
Quiero recordar ahora a los niños que han sido vituperados y señalados (¿recordamos la publicación de sus nombres en el BOJA?), perseguidos al fin y al cabo, por negarse a recibir esas ideas. Algunos fueron suspendidos. La mayoría, incomprendidos por otros compañeros o profesores.
Y también a los padres, a las madres que dedicaron sus esfuerzos a esta lucha. Y sobre todo a tantos de ellos que pasaron noches sin dormir, que acudieron pacientemente al colegio de sus hijos a explicar sus razones, que recibieron las críticas e incluso el desprecio por parte de algunos profesores y directores, no todos, por supuesto. Todo eso merecía la pena. Gracias a ellos, se va a derogar esa asignatura, se nos va a librar de este "catecismo del buen socialista", como la llamó el actual presidente del Gobierno.
De esta batalla hemos obtenido frutos más permanentes, más allá de la propia derogación de la asignatura:
Primero, valorar el derecho de los padres a educar a sus hijos en conciencia. Darle importancia a los temas educativos, estando pendiente de lo que les enseñan. Ahora, por ejemplo, nos toca vigilar los planes de educación sexual programados por los ayuntamientos, con más que evidentes contenidos de ideología de género, y ello aunque esos ayuntamientos sean gobernados por el Partido Popular…
Segundo, la necesidad de asociarse para defender a la familia. No somos francotiradores. Se han creado verdaderas amistades. Yo personalmente he conocido gente con unos valores y carismas estupendos. La fuerza del asociacionismo de los ciudadanos activos puede mover a los políticos, como se ha comprobado en EpC y en la revisión de la ley del aborto, también anunciada estos días.
Y tercero, la prueba de que dar testimonio en la sociedad, en las estructuras públicas, de nuestro pensamiento y valores, sin miedo ni complejos, saliendo de las sacristías a las que nos quieren recluir los laicistas, adoptando a veces decisiones difíciles, es el camino a seguir. No se trata de proselitismo, sino de auténtica evangelización, insuflando el humanismo cristiano en todo lo público.
En este momento, solo recordar las palabras de un verdadero profeta, monseñor José Ignacio Munilla, escritas en 2008, pero que se cumplen hoy: "Estoy seguro de que Dios bendecirá a estos padres que han decidido declararse en 'santa rebeldía' por el bien de sus hijos… Su resistencia activa está escribiendo una de las páginas más bellas de la historia de la lucha por el bien los hijos... Y cuando llegue el día de la victoria –¡que llegará!–, quienes nos hayamos quedado en segunda fila, tal vez hayamos de sentir admiración y agradecimiento; y quizás un poco de rubor y vergüenza…".
Pedro Antonio Mejías Rodríguez es profesor, padre objetor y portavoz de la Plataforma de Padres Objetores IsleñosFuente: Religión en Libertad.
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